Leyendas Cocktails

La Leyenda del "Monstruo Rony"

Dicen, los que la vivieron, que fue una experiencia entre fantástica y aterradora. Se hallaban Tequi, Whisko, Rony, Sidri, Brandy y Gancy (y unos amigos de la familia de Rony) de visita por el Campo Cocktail, sito en Varela. Allí los muchachos decidieron pasar la noche. Rony durmió solo en una habitación y los restantes Cocktails en un cuartito. 5 pibes y 2 marineras. Para que!! Se hizo la joda, luego del altercado de la ropa en la bota, empezó la fiesta: Sidri y Gancy dormían, Brandy, que estaba lesionado, eligió dormir arriba (para que?) subía y bajaba constantemente (para que?). En ese momento Whisko ideo una maldad para con Rony y la comentó a los despiertos. Brandy, el diablillo, insistió y fueron a ponerla en marcha. Brandy, Tequi y Whisko partieron hasta el cuarto de Nacho. Este había puesto unas almohadas a su lado, en la cama matrimonial, imitando a su parejita. Los pibes se acercaron lentamente a la cama y desarmaron a la parejita, pasándose las almohadas de mano en mano, Brandy observaba desde la puerta. Acabada esta etapa, Tequi y Whisko procedieron a acostarse en la acogedora cama, sin saber lo que podía llegar a suceder. De repente................... Se despertó el monstruo!!! Los ojos no se le veían, porque todo estaba muy oscuro, pero sus sonidos, que no conformaban palabras, eran desconcertantes (ese no era el culto y sabio Rony que conocían), los amigos Cocktails se habían percatado que era el mismo idioma que utilizaba para alejar a los perros. Los pibes corrieron despavoridos hacia el cuartito, Brandy fue el primero en llegar, a pesar de su lesión, ya que nunca entró al cuarto, el cagon. Apenas ingresaron al cuarto, Whisko cerró con doble vuelta de llave (porque sino, no la podía sacar), sacó la llave y la escondió para que ninguno osara a salir. Whisko y Tequi como fueron los últimos en bañarse debieron compartir la cama, situación que ayudó mucho en el momento del cagazo, por miedo a la vuelta del monstruo. Los pibes pensaron miles de posibles retornos de Rony: el palcard, la bota, el hacha en la puerta, el piso eran los favoritos. Brandy que no podía dormir pidió encarecidamente lugar en la estrecha camita compartida. Situación incomoda para los muchachos que no duró mucho tiempo, porque no entraban, ya que todos querían mirar hacía arriba, fue cuando hecharon a su cama a Brandy, quien insistía con salir del cuarto, y el miedo se incrementaba aún mas. Hasta que lo desesperadamente esperado sucedió: El monstruo empezó a golpear desaforadamente la puerta, la iba a tirar abajo, hasta que se paró el hombre de la cama y habló con una psicología simple hacía la puerta: "Mirá: No te vamos a abrir, así que andate y hablamos mañana", Whisko había calmado al monstruo. Volvieron a sus camas y Whisko pudo dormir recién al amanecer (como le pasa siempre que tiene miedo).

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La Leyenda de los cagones de San Clemente

Esta leyenda se remonta a bellos días vividos en Sancle. Las noches que no había boliche: Caipi, Tequi, Whisko y Sil optaban entre otras cosas por escuchar las historias que relataba Dolina en El Angel Azul o contaban historias propias de Terror. Sil aportó con una historia popular en su tierra: la del bomperito (ya el nombre es aterrador, siempre se viene a la mente la idea de un bomberito malvado, y nunca se atiende a la verdadera historia), se hizo alusión a la llorona (se comentó también que cuando se escuchan gatos maullar a la noche, el sonido es semejante al llanto de una mujer) y de otras boludeces insulsas. Hasta que (el famoso: hasta que!!) Ruidos en la puerta y en las ventanas a las 5 AM, un grito femenino de Whisko, otros gritos masculinos de él, que pedían que cierren la puerta del cuarto, todos querían abrazar a Sil jajajaja. De repente Tequi, rememorando viejos tiempos: con una voz de pibe de diez años, inquirió: Quien es?, a la primera no salió sonido, y volvió a intentar: Quien es?. FER!!! se escuchó del otro lado de la puerta.. Los corazones recuperaron su latido habitual. Sidri se había vuelto a bsas por un día y estaba de regreso. Whisko y Sidri charlaron unos momentos (3 horas) y pensaron las formas en las que podían ser atacados: La vieja en la puerta y en la heladera, Indios con lanzas y cuchillos y Cumbiancheros (que abundaban por esa zona) Asesinos, fueron las historias mas dramáticas que imaginaron, luego charlaron sobre lo insignificantes que eran ellos en el universo y durmieron tranquilos. La noche siguiente Caipi y Whisko hablaron sobre los misterios del universo y mas tarde charlaron sobre las sombras del cuarto por unos momentos. Caipi fue el que acogió el miedo esa noche.

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La Leyenda del "Yeso afrodisiaco"

Cuenta la leyenda que toda persona que utilice este yeso tendrá sumo atractivo con las mujeres. Lamentablemente este yeso ya no se consigue.. Caipi su único poseedor se encargó de desecharlo: Cuando el medico le inquirió: ¿desea conservarlo? el respondió con un rotundo: no! Dicen que se había cansado de tantas mujeres, se sentía él mismo "un gato"..

Relata la historia que cierto día el muchacho se fracturó jugando un típico fulbacho y pasó a ser utilitario de un pequeño yeso permanente. El pibe no se sintió debilitado frente a este inconveniente y decidió peregrinar junto a sus amigos cocktails (Tequi, Sidri y Whisko) y junto a la prima cocktail: Sil, hacia las exóticas playas Sanclementinas. Fueron agradables días invernales de mucho sol y alguna que otra bella mujer (incluyendo a Silvana, por supuesto). Durante el desayuno-almuerzo de las 7 de la tarde (hora en que se despertaban) el muchacho pasaba desapercibido, pero no era así a la noche, cuando visitaban "La Misión", el tipo en su rincón bolichesco, proporcionando agradable chamullo al oído femenino tal como: "no soy un gato?" y algún que otro: "miau" y las aldeanas del lugar: derretidas, echadas a su lado. Al día siguiente que volvieron de Sancle llegó el momento de deshacerse del yeso, Caipi comentó que había perdido el toque.